viernes, 14 de septiembre de 2012

When life leaves us blind, love keeps us kind.

Hay millones de canciones disfrazadas, que provocan placer en los oídos y dolor en el corazón, pero por mucho que duela nos gustan demasiado como para dejar de oírlas. Ella era un corazón suicida y aquella canción en modo replay era la soga, el bote de pastillas, el cuchillo cerca de la muñeca o el amor más despiadado. Hoy se había tumbado en la cama a recordarle, había mirado las calles mojadas y la luna apagada desde que él se marchó para no volver. Hoy ya no había un 'nosotros'. Hoy le dolía el corazón. Y era irónico, al menos para ella, que siempre había pensado que el corazón era un órgano sobrevalorado, nos dicen que es el órgabno del amor, cuando, en realidad, su única misión es la de bombear sangre.  Nos dicen que amamos con el corazón, pero  no es así, ella había amado con la piel, se había enamorado de unas palabras, había hecho el amor con los cinco sentidos, había sentido mariposas en el estómago y nudos en la garganta cuando él la dejaba sin palabras, había sentido el amor recorriendo todo el cuerpo, hasta en la punta de los pies, pero nunca en el corazón. Por eso resuntaba más irónico que ahora, sin él, sintiera el corazón hecho trizas. Es increible que el amor haga que te duela algo con lo que nunca has amado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario