Conversaciones en un domingo de verano aún con sabor a primavera. Una frase que destaca entre las demás. Alguien que se empeña en medir el tiempo, en ponerme fecha de caducidad, inexistente. Quizás un final, puede que un comienzo, posiblemente una pausa, sobre todo, una vida por delante. Mezcla de sentimientos disueltos con azúcar en un té, evaporando el dolor y endulzando las esperanzas. Tú me dijiste que la suerte era para los valientes, como tú me habías enseñado a ser, viendo en cada amanecer un nuevo comienzo.domingo, 3 de julio de 2011
Il faut sopporter deux ou trois chenilles si on veut connaitre des papillons (le petit prince)
Conversaciones en un domingo de verano aún con sabor a primavera. Una frase que destaca entre las demás. Alguien que se empeña en medir el tiempo, en ponerme fecha de caducidad, inexistente. Quizás un final, puede que un comienzo, posiblemente una pausa, sobre todo, una vida por delante. Mezcla de sentimientos disueltos con azúcar en un té, evaporando el dolor y endulzando las esperanzas. Tú me dijiste que la suerte era para los valientes, como tú me habías enseñado a ser, viendo en cada amanecer un nuevo comienzo.
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