Alguien me aconsejó que escribiera sobre mandriles, o sobre el sector económico agropecuario (aunque no estoy muy segura de que esto último exista), pero al final, llegamos a un acuerdo; un tema que nada tiene que ver con mandriles: las matrioskas y los sueños; empezaré de nuevo:
Cuando despertó, no recordaba nada de lo que había soñado, como de costumbre, así que salió al jardín, el jardín, que bien lo había pasado de pequeña en el jardín, con todos aquellos juguetes que tenía de niña: la comba, el aro, las matrioskas, recordaba que aquellas muñecas habían sido siempre sus favoritas, iba con ellas a todas partes, ¿qué habrá sido de ellas?, qué recuerdos...
Aquel día pasó rápido, pero en ningún momento pudo sacarse de la cabeza aquellas fantásticas muñecas rusas, luego anocheció, y se fue a dormir, cuando se acostó en su cama se dijo a sí misma que ya no era una niña, que no tenía edad para pensar en sueños o en matrioskas, que ya no era el momento de salir a jugar al jardín o de comer aquellas pastas, que tanto le gustaron en otros tiempos, cuando llegaba la tarde, aquella noche soñó con las matrioskas; y a la mañana siguiente sí se acordó de sus sueños, y al despertar, por primera vez desde hacía mucho tiempo, se sintió como una verdadera niña.
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