viernes, 17 de febrero de 2012

Mentiría.

Estábamos sentados en el vagón cuando empezó a hablarme sobre qué había hecho aquella noche, aunque no escuché nada, estaba demasiado concentrada admirando sus pupilas. Me juró que nunca se había enamorado, y yo al oírlo fingí una sonrisa aunque por dentro deseaba que fuera una gran mentira, pero he de reconocer que conozco sus canciones favoritas. Podría decirte que su color favorito es el rojo, que le encanta discutir, que nació en el mismo año que yo, que tiene una hermana preciosa o que heredó los ojos de su padre; pero si me preguntas si le amo, te mentiría.
Se paró para mirar todo el vagón, como un niño pequeño. No me debería gustar tanto su forma de andar...¿de verdad no sabe que me gusta desde todo este tiempo? Se quedó un rato ahí de pie, se despidió y se fue. Dios, si solo pudiera decir que estoy suspirando por él. 
Nunca lo admitiría, pero toca la guitarra; y sinceramente creo que puede ver a través de todo excepto de mi corazón. Por el amor de Dios, mi primer pensamiento al despertarme es que él es perfecto, pero si me preguntas si le amo, mentiría.

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