Y de pronto estaba ahí, conmigo, retozando entre la inmensidad de lo intangible.
Riéndonos del mundo, con besos incorpóreos.
Existía dentro de lo posible, y de lo imposible también.
—Eres lo mejor que me ha pasado—
¿Y cómo dices eso, corazón si ni siquiera tú has sucedido?
Como todo y como nada.
Cual eco en las montañas te evaporaste en la quietud del infinito.
¿Dónde estarás? ¿En algún momento de ésta vida -o de la otra- esperando por mí? ¿Donde no existe el tiempo o aquí, a mi lado?
Quiero saberlo.
¿Su nombre? Se llamaba...no sé, nunca lo supe, no se lo pregunté...no hacía falta, me gustaba llamarle...amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario