martes, 17 de abril de 2012
Don't cry tonight∞
Alargó el momento de subirse en el autobús casi tanto como el último beso que dejo caer sobre mis labios antes de que el muro de cristal nos separara de nuevo. Cuando llegó el momento subió y se fue, rápido y doloroso. Se fue. Se fue como tantas otras veces y en cambio seguía aquí, conmigo. Esta vez sabía que se quedaría para siempre, los recuerdos junto a él estaban esparcidos por toda la ciudad y el eco de sus suspiros se conservaría eternamente en la habitación que tantas noches había presenciado nuestro amor. Él era eterno. Él y su habilidad para hacer de cada segundo un mundo y de cada beso un retrato del alma.
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