Mentalízate pequeña. Levanta la cabeza, respira profundo y sonríe como siempre, que aquí no ha pasado nada, que estás bien. Ya sabes que tú nunca lloras. Piensa que no puedes ser una amargada todos los días, piensa que el universo tiene algo preparado para tí. Creételo, porque es cierto. Acuérdate de que las casualidades no existen, que si te ha pasado esto a ti, es porque en algún momento tendrás que recordarlo para decidir. Ríete un rato, merece la pena. Disfruta tus quince, que ya va siendo hora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario