No, no soy borde, no estoy borde. Que no, ni te lo plantees, porque no es así. ¿Tanto te cuesta creer que ya no soy la misma? Aunque nunca lo hubieras imaginado ya ni me planteo hacer todo lo que quieras, no, ya no. Ya no tiene gracia que me marees, que ahora sí, luego no, más tarde me lo pienso. La confianza en mi misma aumenta y me siento bien. Qué digo bien, estoy genial. Tal vez una parte de mí, crea que estaría mejor a tu lado, pero un pajarito me aconsejó que pensara si nuestros buenos momentos superaban a los malos, ¿y sabes qué? la diferencia es tan pequeña, que para mi ya no merece la pena.
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