sábado, 22 de diciembre de 2012

Bajé las escaleras, sí, de dos en dos, perdí al bajar el norte y la respiración.

Dicen que cuando quieres realmente a alguien no hay excusas. Pero si hay dificultades. Obstáculos e imposibles. Vencida por una distancia que algún día fueron centímetros, con toda mi vida hecha añicos tirada por tu habitación y con las mismas ganas de mudarme a tu mundo interior que hace meses. Miles de recuerdos esparcidos en cada rincón de la ciudad, cosidos con hilo irrompible a miles de canciones que algún día significaron algo y hoy son solo desórdenes de letras y ruidos. Tengo guardadas las mil canciones de amor que te debo, los besos que te prometí, y las palabras que nunca te dije. Que siempre serás esos ojos, siempre serás julio en este asqueroso diciembre.
Dicen que el amor, como todas las cosas buenas, escasea, y que el buen amor, muere joven y así vive eternamente. Al final, no me equivoqué tanto al decir que seríamos eternos.

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