lunes, 25 de marzo de 2013

There's a light that never goes out.

Como decían los Smiths hay una luz que nunca se apaga. Todos tenemos una luz que nunca se apaga, una luz con nombre, olor y voz propias. Nunca pensamos en la luz que nunca se apaga hasta que estamos sumidos en la más profunda oscuridad; se necesita oscuridad para poder ver la luz al igual que se necesita lluvia si queremos ver el arco iris y dolor para apreciar la felicidad. Y hoy, hoy quiero cogerte de la mano e invitarte a apagar las luces, quiero que pases miedo un momento y que se te quite de un golpe al ver que hay una luz que siempre brillará para ti. Hoy quiero invitarte a gritar. A apostar todo al rojo (de mis labios) sin miedo a perder. Hoy quiero invitarte a luchar y no rendirte. A pensar en las espinas que se te quedaron clavadas dentro, espinas que no conseguiste sacar y aprendiste a vivir con ellas. Quiero invitarte a brindar por los que intentaron hundirte, y no lo lograron. Quiero invitarte a dedicar la sonrisa más grande que tengas a todos aquellos que pretendieron robártela. Invitarte a soñar y a luchar por tus sueños. Invitarte a vivir. A querer a quienes se lo merecen. A olvidar a quienes nunca te merecieron. Quiero invitarte a mis marrones, al de mis ojos y a mis problemas, porque quiero compartir todo contigo. 
Y por último quiero invitarte a apagar las luces de esta habitación, y ser luz que nunca se apaga conmigo.
Y si nos fundimos, fundámonos juntos.

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