Siento el frío, odio este otoño, de verdad, otros no eran tan malos, pero éste... odio estar encerrada en un cuarto lleno de estanterías, libros de texto y papeles, papeles con apuntes y papeles con tu normbre escrito en cada esquina, y también odio que llueva, y llueva más aún, y que caigan litros y litros de agua y mientras tanto, observarlo por la ventana y apenas ver luz porque todo el cielo está lleno de esas nubes que no significan nada.
Y recordar el cielo tan azul y reluciente que había hace sólo un par de meses, y darse, de nuevo, cuenta de lo rápido que ha pasado todo esto. No estás, no estás para darme calor con esa mirada y para hacer más amenas todas estas tardes aburridas, no estás para sentarte a mi lado y sentir que estarás todo este otoño junto a mí, no estás para decirme que cuando llegue el verano nos comeremos el mundo juntos. Quizás no sea hoy, ni mañana; igual no sea ni esta semana, ni este mes; quizás no sea este otoño, pero quién sabe si no llegarás en primavera.
Y recordar el cielo tan azul y reluciente que había hace sólo un par de meses, y darse, de nuevo, cuenta de lo rápido que ha pasado todo esto. No estás, no estás para darme calor con esa mirada y para hacer más amenas todas estas tardes aburridas, no estás para sentarte a mi lado y sentir que estarás todo este otoño junto a mí, no estás para decirme que cuando llegue el verano nos comeremos el mundo juntos. Quizás no sea hoy, ni mañana; igual no sea ni esta semana, ni este mes; quizás no sea este otoño, pero quién sabe si no llegarás en primavera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario